El nombre de este blog no es metafórico sino literal.
Me encontré un día trepando (no subiendo) al colectivo y protestando por la altura de los escalones: "cada día los hacen más altos". Pero las demás personas subían y bajaban con la agilidad de siempre.
Ahí me di cuenta (además de los años de mi edad) de que los colectivos raramente cumplen con la reglamentación de acordonar el coche, un poco porque los autos estacionados se lo impiden, otro poco porque siempre parecen apurados y otro poco por la costumbre de no hacerlo.
Recordé entonces la paciencia (¿o indiferencia?) con que esperaba en la fila de aspirantes a subir el lento y muchas veces dificultoso ascenso de personas con dificultades (ancianos, obesos, impedidos).
También recordé el buen humor de una amiga que decía que sólo permitía que le tocaran la cola cuando la empujaban desde abajo para que pudiera subir, sobre todo algún caballero
Me dolía saber de gente que se privaba de viajar por temor a subir al colectivo y no tener siempre el dinero para un taxi.
La creación de los ómnibus para que accedan los discapacitados en sillas de ruedas me pareció excelente, pero ¿existe alguna reglamentación para los "semidiscapacitados"?.
No lo sé, sí sé de mi deseo de concientizar a los ciudadanos.
Recuerdo cuando pude hacer un viaje por Europa que no tuve estas dificultades. No recuerdo si los ómnibus acordonaban pero sí recuerdo que, no sé dónde, cuando se abría la puerta del ómnibus caía un escalón o asomaba debajo del último escalón un nuevo escalón tipo rampa. Cualquiera de estas soluciones son posibles. Sé que los tranvías tenían los escalones bajos.
Mi ilusión es seguir viajando por toda mi ciudad de Buenos Aires a través de los años y con la libertad de siempre.
miércoles, 12 de agosto de 2009
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)