miércoles, 12 de agosto de 2009

El título del blog

El nombre de este blog no es metafórico sino literal.
Me encontré un día trepando (no subiendo) al colectivo y protestando por la altura de los escalones: "cada día los hacen más altos". Pero las demás personas subían y bajaban con la agilidad de siempre.
Ahí me di cuenta (además de los años de mi edad) de que los colectivos raramente cumplen con la reglamentación de acordonar el coche, un poco porque los autos estacionados se lo impiden, otro poco porque siempre parecen apurados y otro poco por la costumbre de no hacerlo.
Recordé entonces la paciencia (¿o indiferencia?) con que esperaba en la fila de aspirantes a subir el lento y muchas veces dificultoso ascenso de personas con dificultades (ancianos, obesos, impedidos).
También recordé el buen humor de una amiga que decía que sólo permitía que le tocaran la cola cuando la empujaban desde abajo para que pudiera subir, sobre todo algún caballero
Me dolía saber de gente que se privaba de viajar por temor a subir al colectivo y no tener siempre el dinero para un taxi.
La creación de los ómnibus para que accedan los discapacitados en sillas de ruedas me pareció excelente, pero ¿existe alguna reglamentación para los "semidiscapacitados"?.
No lo sé, sí sé de mi deseo de concientizar a los ciudadanos.
Recuerdo cuando pude hacer un viaje por Europa que no tuve estas dificultades. No recuerdo si los ómnibus acordonaban pero sí recuerdo que, no sé dónde, cuando se abría la puerta del ómnibus caía un escalón o asomaba debajo del último escalón un nuevo escalón tipo rampa. Cualquiera de estas soluciones son posibles. Sé que los tranvías tenían los escalones bajos.
Mi ilusión es seguir viajando por toda mi ciudad de Buenos Aires a través de los años y con la libertad de siempre.

3 comentarios:

  1. Me encanta la idea de un blog con una finalidad concientizadora y tan práctica como ésta. Justamente hace un par de días me encontraba esperando un colectivo de la línea 59. Típica situación porteña: paran dos colectivos en la misma parada, la cola que quiere tomarse el de atrás no sabe si abalanzarse corriendo sobre él para evitar que escape por detrás del que está parado, o si la amabilidad y paciencia del chofer logrará que espere su turno hasta que el primer colectivo se vaya. En este caso la gente comenzó a correr hacia allá; cuando llegué ya habían subido los primero más jóvenes y más rápidos de la cola. Delante mío una señora mayor se preparaba para trepar cuando el chofer la vió y movió sin decir nada una palanquita. El colectivo suavemente suspiró y se inclinó hacia la señora, y tanto ella como los que veníamos detrás pudimos subir fácilmente el primer escalón. Una vez subidos todos, el chofer movió nuevamente la palanquita y el colectivo volvió a su posición normal. Le pregunté qué había pasado: me contó que esas carrocerías nuevas tienen un sistema que bajan la suspensión delantera derecha para que la gente pueda subir más fácil. Una solución genial. Me comentó que varios internos de la línea 59 ya poseen el dispositivo (fijáte cómo aprendí el lenguaje del colectivero con esta breve charla: carrocería, interno). Aunque la señora que escuchó la conversación dijo que era la primera vez que veía algo así. Sería bueno averiguar si hay alguna normativa al respecto o estas carrocerías son solamente gracias a la amabilidad de algún diseñador loco.

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  2. Lamentablemente no es únicamente la dificultad por subir. También está la impaciencia de los que están esperando para subir y los que ya estaban viajando cuando ven que a alguien le toma más de quince segundos subir los escalones.
    La concientización supongo que estaría bueno desde los dos lados: los colectivos más accesibles y la gente más paciente.
    Saludos.

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  3. Gracias, Dennis, por tu aporte. Es una esperanza el hecho de que exista ya esta solución. Ojalá se extienda a todos los colectivos pronto.

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